Un fogón para nuestras más puras tradiciones


A Coralíe, Marina y José María.
DE ESTE FOGÓN 


¡Ah... mi Santa Fe...
de sólo nombrarte se me hacen dulces los amargos... Y digo para mí, en mi ignorancia, que no ha de haber tanta lindura en otro pago, ni río más gaucho, ni terrón más fecundo; ni cielo más azul que el que estoy viendo besar tus islas y tus pájaros...
¡Ah, mi Santa Fe... si he de morir dormido... que sea entre tus brazos!

(De "Qué linda es mi Santa Fe", de Nobel Passaglia)




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De marca santafesina

Cuando me lleve a sus pagos
el que me trajo a este mundo,
este fogón, de seguro,
no ha de quedar apagado,
pues siempre habrá algún paisano
que le arrime unas ramitas,
cantando alguna coplita
o escribiendo con su letra
cosas que han de ser bien nuestras
¡...de marca santafesina!

(De "Qué linda es mi Santa Fe", de Nobel Passaglia)



DE LA NOVELA

Prólogo de Orlando Vera Cruz a la Primera Edición de Silbidos en la Huella 



Contratapa de SILBIDOS EN LA HUELLA Primera Edición
DE ANDAR CAMINOS

 




Para quienes viven influenciados por la música con aire de extranjería insustancial, les quiero recordar un pasaje de la letra del tango "Chorra", que escribiera el Gran Enrique, sí, el mismo de "Cambalache": "Aura, tanto me asusta una mina / que si en la calle me afila / me pongo al lao del botón...”. Pobre Enrique; ¿qué haría hoy después de escuchar a la ministra Garré, diciendo que el mayor problema que tenemos es la policía corrupta?. ¿Adónde me pongo, diría el Gran Vate?

Los chicos que antes jugaban a los policías y ladrones, ahora tendrán que jugar a ladrones contra narcos, para estar a tono. Uno se imagina que para que el cuerpo policial pueda corromperse, debe contar con el visto bueno de quienes dentro de la armonía de las sociedades deben ejercer su control. De ser así, quiénes han sido los responsables durante tantos años para que hoy nos encontremos ante tamaño conflicto.

Con una frialdad que hiela la sangre al más inocente de los ciudadanos al escuchar que las comisarías facturan por brindar protección al mejor estilo mafia a los comerciantes; que existen tarifas para los puestos ambulantes para hacer la vista gorda (ahora se llama "liberar zonas") para no molestar a las señoritas que reparten simpatía por las calles. En fin, todo tiene precio. Lo dijo la ministra de Seguridad; yo sólo me hago eco.

Luego del trago amargo al escuchar sus palabras, uno se pregunta: los ciudadanos que ya tenemos temor cuando salimos a la calle, pensando si volvemos a nuestra casa, y no es ninguna exageración, ¿qué debemos hacer? Nosotros, que no tenemos custodia como seguro debe tener la ministra, ¿al lado de quién nos ponemos y a quién nos encomendamos? ¿Contratamos alguna empresa de seguridad privada?

Me asalta la duda, pues la mayoría de estas empresas pertenecen a ex comisarios ahora bajo sospechas. ¿Lo llamamos al Chapulín Colorado o ponemos un aviso y contratamos algún nieto de John Wayne y le ponemos la estrella en el pecho? Por empezar tendríamos que estar volviendo temprano a casa, encerrarnos y dormir con la luz prendida y un ojo entreabierto para que nada nos sorprenda. Lo mismo debe estar haciendo la ministra, ya que supongo que su custodia son efectivos policiales, salvo que haya contratado algunos mercenarios.

Tal vez me preocupe demasiado por ella, que tiene bastante experiencia para transitar en el denso clima de la militancia armada.

Los ciudadanos esperamos una palabra de la más alta autoridad de gobierno; que con el silencio aprueba los dichos de la ministra, para seguir teniendo confianza en el país y emocionarnos cuando escuchamos el himno.

Si ya no tenemos fuerzas armadas, pues es nulo el escenario de conflicto si la misma ministra no acata los fallos de la Corte, si el oficialismo no da quórum y el Congreso duerme la siesta larga, si no tenemos radares y las villas siguen creciendo, cobijando a las bandas narcos y si ahora nos enteramos de que hemos perdido también a la policía, creo que va siendo hora de darle un tinque al ala del sombrero y emprender la retirada. ¿Hacia dónde?

Teníamos un hermoso país y se lo jugaron al dominó. Mientras tanto, tenemos que elegir en la mesa de saldos y retazos que quedó olvidado; y jugarle unos boletos en octubre.

Danilo Gallay 

danilo@dinamicatv.com.ar
Dinámica Rural
Sábados 12 hs. en Canal Rural



Rafael Obligado: una escuela santafesina que sabe honrar la literatura nacional


(De El Nacional) - La Escuela 1117 "Rafael Obligado", de Villa Gobernador Gálvez, organizó un Taller Literario con el que se busca acercar a los alumnos a la lectura y, en particular, a la literatura nacional. Con el periodista y escritor santafesino Nobel Passaglia como único invitado a dar una charla acerca de la literatura gauchesca, de la que es autor, la escuela inaugura así un ciclo de talleres dirigidos a un mayor acercamiento de los alumnos a la literatura mediante la participación activa y la interacción con sus compañeros, docentes y escritores. 

El taller, que tiene como objetivo primario el acercamiento del niño a la lectura mediante estructuras grupales de análisis y comprensión, fue diseñado por el cuerpo directivo y docente con el propósito de abrir un espacio que permita a los alumnos interactuar en un ámbito propicio y con métodos atractivos.

Al respecto, la directora Inés Clemente, la vicedirectora Dora Botti y las profesoras de nivel primario Myriam Passaglia, María Inés Chiera y Yanina del Valle Bono, coincidieron en señalar que los resultados logrados en las primeras experiencias son más que alentadores.

"Los chicos nos dieron una feliz sorpresa. No sólo se interesaron por distintos géneros; sino que además proponían sus propias formas de abordaje del material con el que trabajaban. Eso nos alienta aun más a extremar esfuerzos para darle a estos talleres lo mejor de nosotros", dijo la videdirectora.

 "Popi", como la llaman los chicos con tanto cariño como respeto, destacó "el entusiasmo de estos chicos para meterse en la lectura, intercambiar opiniones, resaltar aspectos. Es algo que emocionaría a cualquier docente y nosotros tuvimos la suerte de disfrutar de esa emoción mientras preparaban el taller y ahora que lo presentaron".

Por su parte, Inés Clemente señaló que "la escuela cuenta con los mejores recursos humanos para que tanto el taller literario como otros que se desarrollan con idéntico resultado, sean posibles. Esto nos llena de satisfacción, de alegría; y nos alienta a trabajar más y más, tengamos el presupuesto suficiente o no".

Durante el encuentro, en el que los alumnos leyeron segmentos de una obra de Nobel C. Passaglia, el escritor habló acerca del valor de la palabra escrita en el proceso comunicacional periodístico y literario, del ejercicio responsable de la libertad a través de ella, la decisiva importancia de su buen uso en los medios de comunicación y los efectos negativos que su maltrato causa en la familia.
    
También propuso a los chicos hacer un ejercicio de comprensión del valor de la palabra y su uso en casa, con sus padres y su familia. Más tarde, las profesoras invitaron a los alumnos que tenían preguntas para hacer. En cuanto a la obra leída, el autor íntercambió vivencias con los chicos, los docentes y algunos padres, de los cuales una señora, con lágrimas en los ojos, se acercó para decirle "el Hornero Pedro que usted escribió y que leyeron los chicos es la vívida imagen de mi padre". Y se quedó mirando entre sus lágrimas a los chicos que uno tras otro lo ametrallaban a preguntas y pedidos de autógrafos que firmó "con disculpas, porque me queda muy grande andar firmando autógrafos".
    
"Fue maravilloso haber podido recibir de estos chicos desde el respeto y la emoción con que leyeron lo que habían preparado hasta sus preguntas acerca de mi infancia, dónde nací, si había sido feliz en la escuela, qué me impulsó a ser escritor. Quizá, el mejor premio que pueda recibir un escritor sea el de un chico leyendo su obra como lo hicieron estos pibes hoy. Es más, ahora estoy seguro", dijo con visible emoción.

Presentan libro Silbidos en la Huella en Altos de Librería Ross

Silbidos en la Huella, novela tradicionalista declarada "De Interés Legislativo".
(De El Nacional) - Con la conducción de la escritora y periodista Any Lagos, de La Capital, el director de Ámbito Financiero para Santa Fe y Entre Ríos, Gustavo Meneghello, y el cantautor  Orlando Vera Cruz, quien prologa la obra, se presentó en Altos de Librería Ross el libro "Silbidos en la Huella", del periodista y escritor Nobel Clemar Passaglia.

“Una novela que recrea la forma de vida de las estancias de la llanura pampeana de principios y mediados del siglo XX, donde el medio y las condiciones culturales y sociales ponían a prueba a quienes trabajaban en los campos”, dice el diario La Capital en su edición del 16 de mayo de 2004 y en esas condiciones se enfocó su autor en un diálogo nutrido con ex troperos y tradicionalistas presentes.

Declarada 'De Interés Legislativo' por la Legislatura de Santa Fe, la novela del escritor santafesino "cuenta la historia de dos troperos que mantienen un vínculo de amistad sustentado por el respeto, la lealtad, el deber, la valentía y el honor. Con el lenguaje propio de la literatura gauchesca y una prosa ágil, el autor retrata la mística de los gauchos revelando supersticiones, creencias y misterios", explicó Any Lagos al abrir la presentación.

Por su parte, el periodista y representante de Ámbito Financiero, Gustavo Meneghello, dijo que "la novela de mi colega y amigo Nobel es una obra de la literatura gauchesca que ningún argentino debería perderse. No sólo José Hernández con su Martín Fierro o Ricardo Güiraldes con Don Segundo Sombra son la literatura gauchesca. Hay muchos y brillantes autores. Quizá menos leídos por la falta de difusión de sus obras".

A su tiempo, Orlando Vera Cruz, autor del prólogo en el que firma como "un paisano argentino", describió pasajes que hizo leer al autor, al tiempo que señalaba las particularidades de la obra escrita en genuina jerga gauchesca y remarcaba la necesidad de que los editores extiendan su apoyo a la literatura tradicionalista argentina.

El acto de presentación, a sala colmada, contó con la presencia de destacados tradicionalistas, ex troperos, periodistas especializados y público proveniente de distintos lugares del país.

Con el auspicio de Librería Ross, el libro también fue presentado en la tradicional Feria del Libro de Santo Tomé, donde dio una charla el autor del prólogo, Orlando Vera Cruz y en la que la editorial montó un stand con ejemplares de la obra para ser firmados por el autor.

SILBIDOS EN LA HUELLA en Diario La Capital 



SILBIDOS EN LA HUELLA en El País del Litoral  
(Canal 5 Rosario - Canal 13 Santa Fe - Canal 9 Paraná)

DEL ALMACÉN DE RAMOS GENERALES
Cuando los grandes hablan, los chicos escuchamos

Por Nobel Passaglia

Más de una vez dije donde pudiera y cuadrara, que el folklore argentino estaba siendo invadido por músicas de otros "alláses" y monedas malamente ganadas, conveniencias discográficas y acomodos políticos de muchos "acáses". Y me han dado por el lomo para que tenga y guarde cada vez que le apunté la flecha a esa cosa indigna de las más puras tradiciones nacionales que sigue llamándose "Festival Nacional de Folklore de Cosquín", pero que en los últimos años no ha sido sino un lamentable circo en el que presentan a los payasos como leones y a los verdaderos leones, como esta catedral del canto paisano que es Don Víctor Velázquez, ni los dejan asomar el hocico a la pista.

Y digo cosa indigna porque, además de bastardear el escenario mayor de nuestro folklore, olvida deliberadamente a los grandes que hicieron grande a Cosquín y a los que no sólo se les debe el reconocimiento y el respeto merecidos por lo mucho que le han dado al folklore, sino por su edad, que no es otra cosa que un riquísimo acopio de sabiduría y el reservorio y reaseguro de una gran parte de nuestra esencia cultural.

Por suerte para mis pensares y sentires, como supo decir otro gigante de nuestra música nacional, Atahualpa Yupanqui, aquí está Víctor diciendo con palabra certera y llana lo mismo que a mí me ha granjeado más de un flor de fustazo por el lomo de las ideas cada vez que dije lo que ahora estoy diciendo. Y que seguramente me hará ligar unos cuantos más en tanto tenga vida.

Escuchémoslo. Y aprendamos...
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DE CHACOTA, PERO NO TANTO

"VOY DOS PESOS AL ALAZÁN DE PLUTARCO"


Hace apenas unos 25 siglos, Don Heráclito, un filósofo muy mentado en las carreras cuadreras de la antigua Grecia, dijo, sin que se le moviera una ceja, que ningún hombre puede cruzar el mismo río dos veces porque ni el hombre ni el río serán los mismos.

Un tiempito más tarde, en el mismo barrio del Oráculo de Delfos, le saltó un tal Plutarco a llevarle la contra, diciendo en un tweet que ese asunto no es tan así, porque el río se dispersa y se junta de nuevo, se acerca y retrocede; cosa en la que estoy muy de acuerdo con el Plutarco (y que me disculpe don este hombre, pero jamás le pondría semejante nombrecito a un hijo mío, pobre angelito de Dios) porque aunque el Heráclito tenía razón en cuanto a que el hombre que cruza por segunda vez el mismo río ya no es el mismo hombre, el Plutarco, a mi juicio (y no oral, como le está por caer a un reciente ex vicepresidente domiciliado en un médano marplatense), le acierta mejor la flecha a esta cuestión tan peliaguda.

Poniéndonos a filosofar gratarola acerca de este asunto de si el río cambia o no cambia y sin achicarnos ni un milímetro frente al Heráclito o cualquier otro griego del oficio de filosofar, cosa que puede hacer cualquier chichipío, como podrán apreciar, hay que ver cómo cambian de lo lindo algunas gentes, según las conveniencias, los nuevos gustos, la plata que les venga, la fama que los engorde o las suertes que les caigan en contra (que es cuando más muestran lo que tiene el nombre del lado contrario de la taba); y cómo, al revés de éstas, muchas personas se mantienen siempre igual, parejitas en su buen modo de ser, de andar por la vida, de dar su corazón a quienes los aman, de honrar la amistad, de respetar a todos, sus ideas, sus creencias, sus gustos; sin que las hagan cambiar los cascotazos que liguen o los éxitos que alcancen, por grandes que sean. (A algunos los cambia la política y la guita que le afanan al pueblo, pero eso da para otro "editorial" como éste; pero de unas tres mil páginas)

Y va que en ese vueltear de conveniencias para los ríos cambiantes que le dieron letra al Heráclito para mandarse ese filosófico discurso en la puerta de la verdulería que había puesto a medias con un amigo filósofo que habían echado de Carta Abierta Griega, no faltan los que te hacen saber --por ahí con palabrerío muy estudiado para que no se les note la hipocresía, por ahí con gestos señaladores porque no les da el cuero de la palabra-- que ya no son tu Margarita, que ahora les llaman Margot. Y a otra cosa, mariposa: ahora tengo chiche nuevo y no te lo presto. Si querés, comprate.

Y por más que se me retobe el Heráclito, que habrá sido muy filósofo y muy griego, pero al fin de cuentas un mortal más, con sus aciertos y sus yerros, hay hombres que nunca cambian sus buenas aguas en el pensar y el obrar; por mucho que tengan que pechar piedrales bravos, caer en saltos abismales o discurrir felices, plácidamente, por los llanos del buen pasar que dan esas tres cosas que todo el mundo pide como deseo cuando sopla las velitas del cumpleaños.

Quizá el heleno, para no hacerla muy lunga porque se le hacía la hora de las cuadreras y le había dado una fija su amigo Quinto Sosio Seneción (de éste tampoco le pondría el nombre a un hijo mío ni borracho), no quiso referirse a los ríos que, muy a pesar de lo dicho con indiscutible autoridad filosófica, nunca cambian: los ríos de la bondad profunda, de la gratitud permanente, del amor genuino, de la hermandad acorazonada, de la amistad inquebrantable...

Quizá, en el apuro de cerrar la verdulería sin dejarse algún cajón en la vereda, se olvidó de decir que nunca cambian los ríos del respeto a ultranza por el que piensa diferente, los ríos del estar siempre atentos y dispuestos a socorrer al familiar o al amigo que las está pasando amargas, sufriendo en silencio algún dolor del cuerpo o del alma sin decir esta boca es mía o hacer un mínimo gesto que lo delate para no angustiar a los que ama, preocupar a los amigos... Esos ríos que son, de hecho, lo mejor de la condición humana.

Tal vez, y esto corre por mi cuenta, Heráclito no quiso hablar de esos ríos que nunca cambian, de puro vagoneta que era, nomás. Porque vagos hay en todas las profesiones. No hay que ser filósofo para saber eso. Y menos griego. Pero no nos vayamos por las ramas; como dijo el que estaba podando un árbol y serruchó justo en la que estaba sentado.

En los tiempos que corren, lejos de aquella antigua Grecia en la que los filósofos tuiteaban en piedra, lo que debe haber sido una verdadera pesadilla para los pulgares, esos ríos de lo mejor del hombre se topan con los cada vez más numerosos ríos cambiantes de fulanos y fulanas muy dados por estas horas a las redes sociales, los whatsapp y toda la parafernalia cibernética, pero cada vez menos humanos.

Fulanos y fulanas que no sólo no son nunca el mismo río, sino que además de cambiar a cada rato las aguas de sus principios, sus convicciones, sus amores, sus amistades, sus lealtades, cambian también de curso según de dónde sople el viento y de qué lado caliente el sol. Y como si fueran pocas sus agachadas, hasta levantan diques de hipocresía para contener a sus congéneres no cambiantes; evitando mirarse en sus espejos de agua sana; no sea cosa de que allí vean reflejadas sus propias indignidades.

Para mí que el Heráclito, pegando una ojeada a esas oscuridades del espíritu del hombre, borró a propósito una parte del discurso que dio en la verdulería para no dejar aun más mal parada la reputación de la hidrografía humana, si se me permite el invento conceptual y para no ser menos que el Heráclito, ¡qué miércoles!

En fin, como el asunto no es nada fácil de arrear y menos para alguien como el que suscribe, que es más vecino de la ignorancia que de los filósofos de la antigua Grecia, lo dejo acá nomás, antes de que me cobren el impuesto por escribir al vicio.

Hasta el próximo dique. (Si es que gana el alazán de don Plutarco y tengo para pagar la Banda Ancha)

LA ESENCIA DE LA AMISTAD HECHA CANTO

En esta abrigadora charla entre dos hermanos de letras provincianas, Iván Faisal y Danilo Gallay, aparece la esencia de la amistad hecha canto. La vida misma, bah...
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Para algunos pibes, la música no es sólo rock y otros ruidos de extranjería.

Cantar con los hijos es uno de los placeres que no tienen emparde en la vida. Y bueno, como uno trata de no privarse de ninguno de ellos, acá va...

CHAMUYOS DE BANDONEÓN

Muchas gracias a la gente de Radio Raíces Argentinas, de Los Ángeles, California, EE.UU, por difundir nuestra música, nuestra cultura, nuestras tradiciones desde su emisora para el mundo. A Rafael Orsi, Alicia Taibo, que me honraron reproduciendo mis "Chamuyos de bandoneón" en su progama "El Rincón del Tango". Abrazo gaucho, paisanos.


EL CANTO SANTAFESINO EN COSQUÍN

EL CANTO SANTAFESINO EN COSQUÍN
(*) Nota reproducida por el Sitio Oficial de Orlando Vera Cruz

DE CUANDO EL PERIODISMO ERA PERIODISMO

DE CUANDO EL PERIODISMO ERA PERIODISMO
Elio Passaglia, periodista "de los de antes", con todo lo que ello implica, viendo lo que hay hoy sobre el mostrador. Co-fundador y Director Periodístico de Meridiano 61, el primer periódico editado en su ciudad natal, Villa Gobernador Gálvez (SF). Fue el primer periodista que dio esa ciudad y el primero en realizar allí la primera transmisión radial desde exteriores de una emisora de Amplitud Modulada (LT3 Radio Cerealista de Rosario), donde integró como periodista de Turf, especializado en Pedigree, el equipo de "Mesa Redonda del Deporte", uno de los programas deportivos de mayor audiencia de los años '60, conducido por el entonces director general de LT3, el prestigioso y recordado Antonio Noya. Como uno de los pioneros de la radiofonía cableada en Villa Gobernador Gálvez (antecesora de las FM), produjo y condujo los programas de mayor audiencia de la radiofonia local en su tiempo.


Siempre vuelve a mí su voz en el viento. Y de ella se nutrirá por siempre mi corazón, como lo hizo desde que me trajo al mundo. Ahora le canto, donde quiera que ande su alma buena...

CUENTOS DE POCO FIAR
Por Don Bolacero

EL ENMIENDO


Hombre que supo ser muy acertado para errar, el Enmiendo Benítez, que no era nombre de pila; le decían así porque ya de recién nacido, nomás, tuvo que entrar a enmendar errores. Les parecerá que exagero, pero me quedo corto.

Todavía no había aprendido ni a enfocar las vistas el pobre Enmiendo cuando la vida ya le estaba pidiendo un adelanto a cuenta de los errores que iba a cometer en el futuro inmediato, mediato y vitalicio.

Como sería, que cuando el padre lo fue a anotar en el Registro Civil, va que al escribiente se le vuelca el tintero encima de "Rosendo" y no le quedó otra que hacerle una enmienda. Y como el padre era muy aficionado a la ignorancia, no tuvo mejor ocurrencia que decirle al escribiente que le pusiera así: Enmienda, "pero pa' varón", dijo. Pero no nos detengamos en cosas menores y entremos de lleno al asunto de marras, que no sé muy bien qué quiere decir pero hace juego con el modo de marrar del Enmiendo.

Cómo habrá sido de errador serial el Enmiendo, que cuando lo reclutaron para la conscripción y el sargento le ordenó "¡Carrera mar...!", salió como tiro para el lado de Mar del Plata. Y lo peor es que llegó.

Y ya que estaba ahí, se quedó a vivir y a ejercer su profesión, que era encontrar cosas antes de que las perdiera el dueño.

Y claro, no pasó mucho tiempo para que cayera preso por desertor y algunos contratiempos del oficio. Y ahí fue, justamente en la comisaría, donde sin ningún asomo de duda (al menos para mí, que en mi vida vi asomarse una duda por encima del tapial, ni de atrás de las cortinas), cometió el error más garrafal de su vida y sin siquiera un gasista matriculado para que le buscara alguna solución.

Resulta que el comisario se iba de vacaciones y como en la comisaría había escaso personal lo pusieron al Enmiendo de reemplazo. Tan a pecho se había tomado el cargo, que va que un día que el cabo de guardia trajo detenidos a tres sospechosos que había levantado en la playa, el Enmiendo, para hacer méritos rápido en la carrera policial, no tuvo mejor idea que anotar en el Libro de Guardia: "Se prosederá a afusilar a las 20:00 hs. del día de la fecha a tres prófugos detenidos en esta sesional, en cumplimiento de lo establesido por el código penal de la costitusión nasional. Firmado: Comisario Preso en Comisión: Enmiendo Benítez".

Menos mal que como a la hora, hora y media, se apersonaron en la seccional los de Prefectura, que andaban al rescate de tres náufragos de un barco japonés que se había hundido hacía un par de días frente a las costas marplatenses de Santa Teresita del Tuyú (según los propios japoneses, que mucho de geografía bonaerense no sabían), que si no...

La cuestión es que ese error de interpretación policial le salió bien caro, porque cuando el comisario volvió de las vacaciones le metió tal sumario que el Enmiendo terminó declarando indagatoriamente en los Tribunales. "Un error de caligrafía lo tiene cualquiera. Aparte yo no entiendo el japonés", dijo cuando el juez le preguntó cómo podía ser tan animal.

El propio juez pudo comprobar en persona que el mayor error que había cometido el Enmiendo era haber nacido tan desafortunado para el acierto el día que lo invitó a su casamiento con la Varodicta Maidana, que tampoco era nombre: le decían así porque era muy adicta a los varones.

El asunto fue que cuando el cura llegó a la parte que dice "Si alguien tiene algo que decir y por lo que este matrimonio no pueda celebrarse, que hable ahora o calle para siempre", va que salta el Enmiendo y dice: "¡Yo!". Y ahí nomás el cura lo paró en seco: "Usted se calla porque es el novio", lo que le sacó un gran peso de encima a la Varodicta, que a esa altura ya había consumado varias veces el matrimono con el Enmiendo y unos cuantos amigos de él y el vestido blanco le quedaba bastante ilegal.

Y ni les cuento del tremendón error que cometió cuando le nació el primer hijo.

Ni les cuento.


DE AMIGOS DE SILBIDOS EN LA HUELLA
que alumbran el camino

Como para progresar con amigos así...

Como para progresar con amigos así...
Pablito Gómez, periodista cacique de Carcarañá, autorreferenciado como "el mejor de todos", en Villa Gessel, "leyendo" Silbidos en la Huella. Gracias, Pablito, no me ayudes más... (Y encima se puso arriba la bandera del Cremero, que hace desde 1810, cuando era presidente del club el Virrey Cisneros, que no ganan una copa)
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